Nos vestimos de blanco en Villa Blánquez

¿Lo normal es que solo la novia vaya vestida de blanco?. En caso de responder afirmativamente a esta cuestión por eso de no  robarle luz a la protagonista, sin duda la boda de Laura y Antonio, fue algo fuera de lo común. Una boda muy especial, en la que todos sus asistentes lograron invadir con la pureza del blanco cada uno de los rincones de la finca Villa Blánquez.

Villa Blánquez

 

Este sorprendente espacio de La Cañada, abrió sus puertas el 21 de junio a Laura y Antonio para procurarles posiblemente uno de los días más importantes de sus vidas.Basándonos en esta premisa, el equipo Alcazaba-Blánquez unió sus fuerzas para crear una atmósfera de felicidad con un sabor muy dulce.

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Dotada de un estilo sencillo pero con minuciosos detalles, la celebración estuvo repleta de bellos momentos gracias por supuesto a  la alegría contagiosa de los novios y a su naturalidad innata. Por nuestra parte, esa confianza que la pareja depositó desde el primer momento, nos valió para realizar un sabroso y elegante menú precedido del colorido desfile de aperitivos en un cocktail de bienvenida dónde las risas y las anécdotas junto al ‘Rincón de los Recuerdos’ estuvieron muy presentes.

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Cocktail de bienvenida

 

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Rincón de los Recuerdos

Aperitivo Catering Alcazaba

Bombones de foie crocanti

 

Boda ibicenca

Al saber que la margarita era la flor preferida de los novios no pudimos resistirnos y realizamos esta divertida distribución de mesas.

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Seating plan

La fotógrafa Ana Morales no perdió un detalle de esta bonita reunión de amigos y familiares que discurrió con total frescura y de manera espontánea. ¿Por qué empeñarnos en dibujar los caminos cuando lo más bello es la naturalidad?. Su objetivo siguió una estela blanca logrando captar momentos que ponían de relieve la belleza de Villa Blánquez, aunque sin lugar a dudas había que estar allí para sentir la hospitalidad de sus propietarios y la disponibilidad frente a los invitados.

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El pasillo de bienvenida

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El punto sublime del armonioso menú elegido por los novios culminó con un creativo buffet de postres que aportó la dosis de felicidad y azúcar necesaria para arrancar una tarde de copas y música en directo en las que el Photocall y la piscina potenciaron la diversión.

Catering boda en Villa Blánquez

Un columpio de pizarra dejaba volar  las tartas elaboradas artesanalmente por el equipo de cocina en el que contamos con un maestro pastelero.

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Buffet de postres con columpio

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La complicidad, la ilusión, la confianza y el trabajo en equipo fueron sin duda las claves del éxito de un día que también quedará en el calendario de nuestras memoria. Enhorabuena a Laura y Antonio y les deseamos que todos los días de su vida tengan el mismo color que aquel 21 de junio.

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Redacción: María García Alarcón. Fotografía: Ana Morales.

 

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